
En la mañana del Domingo, se vivía el primer derbi de la temporada en categoría benjamín. El Pabellón A llegaba al encuentro con toda su plantilla, mientras que el equipo pontino presentaba dos bajas importantes, Sergio y David; este último se cayó de la lista en la misma mañana del Domingo, lo que hizo imposible una reacción por parte de los técnicos.
La mañana era bastante fría, pero los chavales enseguida se encargaron de poner a toda la gente a tono y desde el primer minuto el ritmo del partido fue muy intenso.
Al inicio del partido, los locales contaban en el banquillo con tres cambios; Fabio, Pituso y Adrián que entraba de nuevo en una convocatoria después de su lesión. La estrategia del Ponte era clara, aguantar el envite visitante y arremeter sin piedad en las contras; sin embargo, los jugadores pontinos decidieron que esa no era forma de jugar un gran derbi y decidieron hacer una presión a todo campo y como consecuencia de ello, las triangulaciones del Pabellón no conseguían los frutos esperados.
El partido no tenía descanso y el Ponte conseguía aguantar todos los ataques de un Pabellón que a pesar de gozar de casi toda la posesión, ya se había visto en algún apuro ante las contras locales y fruto de un robo de balón en la medular, la Naranja Mecánica trenzó su primera diablura con éxito, Pablo roba el balón y lo abre a banda con un pase milimétrico para Alberto que sin pestañear encara al defensa visitante y lo desborda por fuerza y cuando se encuentra casi a la misma altura del córner, saca un preciso centro para que Titi marque a placer el primer gol. Una combinación de tres toques que hizo que se rompiese la defensa de 3 del Pabellón. Impresionante.
Con el 1-0 encajado en el minuto 10, los verdinegros se descompusieron un poco; sin embargo, volvieron a mantener la posesión y fruto de largas posesiones volvieron a coger confianza y salieron a la carga, sobre todo en un pase en profundidad que dejó al delantero pabellonista en un mano a mano con Kevin que sacó de forma brillante. Al filo del descanso, una nueva oportunidad local, la Naranja que comienza a funcionar y Fabio vuelve a quedarse en la misma situación que la del primer gol, pero esta vez no conseguimos realizar un buen centro y la ocasión desapareció.
Al descanso con un 1-0 y con el esfuerzo realizado, parecía claro que el cansancio aparecería en las filas de los locales como consecuencia de la corta plantilla, pero estos chavales nunca dejan de sorprendernos y quien dijo estar cansado, ellos no. Por lo tanto, la segunda parte comenzó con la misma entrega que la primera, luchando cada balón como si fuese el último y sin recular. Las estrategias eran las mismas, el Pabellón dominaba el esférico y el Ponte destruía todas sus jugadas y salía a la contra.
Pero en el minuto 10 de la segunda parte, un córner a favor de los pabellonistas se resolvió con el gol del empate, 1-1 en el marcador, fin a la racha de imbatibilidad pontina (7 partidos y 35 minutos) y la lesión de Kevin. A nuestro entender, el gol viene precedido de una clara falta al portero, ya que el cancerbero cuando está despejando el balón es golpeado por la espalda por el mediocentro verdinegro cuando intentaba su remate, pero es que Kevin estaba dentro del área pequeña. Bueno, al final un gol y una lesión.
El Pabellón parecía que ahora sí que iba a exprimir a la Naranja Mecánica, abatidos con el gol; sin embargo, no contaron que la lesión y la injusticia del gol no hizo más que animarlos y fruto del gran espíritu guerrero que tienen, dieron totalmente la vuelta a la situación. El Ponte salió enrabietado y el Pabellón se vió desbordado ante tanto ímpetu y se olvidó de todas las grandes y precisas triangulaciones realizadas hasta el momento. Fue entonces cuando los dos equipos entraron en una fase de lucha, garra y sacrificio impropia de estas edades, demostrando lo magníficos que pueden llegar a ser y dejando una exibición de fútbol de calidad en todos los presentes.
Y llegó el momento de la polémica, en dos minutos se vieron dos penaltis clarísimos; una por bando que el colegiado no indicó. La primera a favor del Ponte, cuando el Capi después de superar al defensa del Pabellón se plantó en el área y cuando regateaba al portero, fue agarrado por el pié, la jugada continuó y después de disputar el balón entre Jack y el central, el punta local tiró de picardía y desde el suelo metió el balón con la mano. Gol bien anulado. Dos minutos más tarde, saque de puerta de Adrián y pase para Manu que es interceptado por el punta y derribado en el área por Manu cuando se encaraba con Adri. Ver para creer.
En el tramo final otra gran ocasión del punta visitante que realizó un tiro cruzado que se marchó lamiendo el palo y dos córners a favor de los locales.
En el primero de ellos, Pablo saca de forma magistral el hueco del primer palo, en donde aparece Alberto que la peina, el balón bota delante del portero que no consigue atraparlo y vuelve a los pies del Capi y gooooooooool. Una marea naranja cae sobre el capi que ante la euforia de la afición local va a celebrarlo con ellos y en ese momento el Pabellón se dispone a sacar de medio; pero hay apareció la picardía de Pablo, quién se paró en medio del campo pabellonista para atarse las botas e impedir el saque rápido.
Corría el minuto 20 y el Ponte ganaba 2-1, a partir de ese momento, un querer y no poder para los visitantes y los locales apretando. A falta de un minuto, Pablo dispuso de otro saque de esquina que casi entra de forma olímpica.
Con el pitido final la euforia se desató en el campo y la Naranja Mecánica sigue invicta y a la cabeza de la clasificación.
Los goles fueron de: Titi y Alberto y la asistencia corrió a cargo de Alberto.
Gracias a toda la plantilla por tener ese gran espíritu de lucha, entrega y sacrificio y por creer siempre en la victoria. Un diez para este equipo.







